El “boom” del journaling de la gratitud y su asombrosa eficacia en nuestras vidas,  sorprende a la ciencia, quien descubre todo un nuevo horizonte a ser explorado.

La gratitud y nuestra inclinación por apreciar y agradecer todo lo bueno que hay en nuestras vidas, es parte de nuestro ADN, de hecho, conforma la base de todas las experiencias positivas y que permiten superarnos y conectar con el sentimiento de evolución y realización individual y colectiva, como especie humana.

Es la base de todo las experiencias y aprendizajes que hay en nuestra epigenética, esa parte de nuestro ADN que hasta hace 10 años atrás, todavía había quien se atrevía a llamarlo “ADN basura” , porque como aclaraban las publicaciones científicas de aquel entonces, no se sabía para qué estaba allí, cuál era su función ni se conocía su funcionamiento.

¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué la gratitud está revolucionando tanto a la ciencia?

Por mucho tiempo hemos estado desconectados. Desconectados de nuestros ciclos circadianos, nuestra relación con la Tierra y la naturaleza, de nuestras más básicas e instintivas necesidades antropológicas como primates: la del amor, la del sentimiento de pertenencia a una tribu, la del reconocimiento, la de la admiración, la de la confianza y la seguridad, entre otras.

Hemos necesitado de la ciencia de  hoy, para corroborar lo que saben los niños de forma intrínseca, los monjes por sabiduría y los monos y chimpancés por instinto:  Nos muestra que el simple acto de tomarnos unos minutos al día para escribir aquellas cosas por las que nos sentimos agradecidos transforma nuestro cuerpo y nuestra mente, que rápidamente responden a los cambios positivos que la gratitud pone en funcionamiento.

“Si estamos constantemente buscando la negatividad y los problemas, las vías neurales de los pensamientos negativos se vuelven más fuertes. Pero practicar la gratitud puede mover el foco de nuestra atención hacia eventos y situaciones amables que de otro modo pasaríamos por alto.” Robert Emmons.

¿Por qué funciona el diario de gratitud?

Son más de dos décadas por las que, el Greater Good Science Center de la Universidad de Berkeley, ha investigado sobre la gratitud en general y los beneficios de llevar un diario de gratitud en particular. Hasta han llegado a  abrir un sitio web (en inglés) en el que puedes crear un Diario de Gratitud para dar gracias por todo lo que aprecias en tu vida.

Robert Emmons es uno de los expertos mundiales en el estudio de la gratitud, y un gran defensor de los poderosos beneficios que nos proporciona a nivel físico, mental y social. Junto al psicólogo Michael McCullough de la Universidad de Miami, Emmons ha publicado el libro The Psychology of Gratitude y participado en numerosas investigaciones científicas.

“La gratitud es una afirmación de la bondad; afirmamos que hay cosas buenas en el mundo, y que nosotros las recibimos”

Emmons

Es increíble como las imágenes de resonancia magnética funcional que mapean los correlatos neurobiológicos del agradecimiento, revelan que cuando sentimos gratitud, el cerebro activa las áreas responsables de la sensación de recompensa (Fox et al. 2015). En otras palabras, la gratitud es un mecanismo biológico que premia la bondad y la generosidad, todo aquello que nos beneficia a nivel personal, teniendo un impacto positivo en la cohesión de nuestro entorno, actuado como una especie de “pegamento” social. 

Es difícil saber quién es el mayor beneficiado, porque la práctica de la Gratitud, bondad y generosidad benefician tanto al que da como al que recibe.

Las vías neurales de los pensamientos negativos se vuelven más fuertes.

Si estamos constantemente buscando la negatividad y los problemas, las vías neurales de los pensamientos negativos se vuelven más fuertes. Sin embargo, practicar la gratitud hace que movamos el foco de nuestra atención hacia eventos y situaciones amables que de otro modo pasaríamos por alto: ser agradecidos estimula al cerebro para buscar más consistentemente lo constructivo en nuestra vida en lugar de lo destructivo.

Por si fuera poco, la gratitud favorece la producción de los neurotransmisores antidepresivos dopamina y serotonina.

El neurocientífico Alex Korb, autor de The Upward Spiral :“Pensar en cosas que agradeces te obliga a centrarte en aspectos positivos de tu vida. Este simple acto incrementa la producción de serotonina en la corteza cingulada anterior”– 

¿Cuáles son algunos de los beneficios de la práctica del Diario de Gratitud?

La investigación conjunta de Emmons y McCullough ha revelado que las personas que mantienen un diario de gratitud reportan múltiples beneficios :

1. Mejora de la salud física y mental: la práctica de la gratitud reduce el riesgo de padecer enfermedades del corazón, mejora el sueño, y es un poderoso antídoto contra el estrés, el miedo y la ansiedad.

Además, nos brinda una mayor presencia y conciencia, nos ayuda a salir de la enajenación y la confusión mental, y favorece una actitud más abierta y expansiva.

2. Mayor alegría, optimismo, entusiasmo, determinación y energía: al recordarnos que nuestra vida está rodeada de buenas personas y buenas cosas, dejamos de ver solamente lo negativo e indeseable. Esto, a su vez, nos proporciona un mayor discernimiento, claridad y entendimiento a la hora de enfrentar los problemas, preocupaciones y conflictos de nuestra vida cotidiana.

3. Mayor autoconciencia: logramos obtener una nueva perspectiva acerca de lo que es importante y lo que realmente apreciamos.

A su vez, aumenta la claridad sobre todo aquello que ya no queremos en nuestras vidas, con aquellas cosas que sabemos que tenemos que eliminar (adicciones, actitudes, patrones automáticos, personas, empleos, lugares…).

4. Propósito: los estudios de Emmons y McCullough  también demuestran que aquellas personas que continúan con un diario de gratitud aumentan las probabilidades de avanzar con éxito hacia metas personales importantes (académicas, interpersonales y basadas en la salud).

5. Fortalecimiento de nuestros sentimientos de conexión, propósito y satisfacción en las relaciones personales y sociales:la gratitud nos estimula a ver el apoyo que recibimos de los demás, lo que contribuye a fortalecer nuestros vínculos con otros seres.

Elimina el miedo a los juicios valorativos que nos llegan de otros.

6. Mayor autoestima: lo que escribimos es “de nosotros y para nosotros”. Esta recuperación de la intimidad personal elimina el miedo a los juicios valorativos que nos llegan de otros.

7. Descenso de la reactividad impulsiva: al entrenar nuestra habilidad de apreciar y agradecer, nuestras respuestas emocionales, nuestros procesos cognitivos y nuestros comportamientos se vuelven más sosegados.

8. Incrementa nuestra capacidad de observación, concentración y atención: el acto de agradecer nos exige hacer un repaso o recapitulación del día, que en esencia implica concentración, auto-observación y atención introspectiva.

Así que si aún no te has atrevido a empezar a poner a funcionar la gratitud en tu vida y disfrutar de todo su poder, te recomiendo que te de des una oportunidad, rompas prejuicios y veas como esta simple pero poderosa práctica puede convertirse en el impulsor para manifestar tus sueños.

Sigue evolucionando. Continúa revolucionando.  _/\_

Con afecto,

Samantha.

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